Chacaltaya, la montaña que perdió su glaciar hoy ayuda a entender el cambio climático

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Chacaltaya, la montaña que perdió su glaciar hoy ayuda a entender el cambio climático
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La Paz, 25 de septiembre de 2026 (DCOM-UMSA).- Chacaltaya conoce de cerca los efectos del cambio climático. Su glaciar desapareció en 2009 y dejó a la montaña como uno de los símbolos más visibles del retroceso de los hielos en los Andes. Paradójicamente, desde ese mismo lugar, a más de 5.200 metros de altura, científicos de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) observan hoy la atmósfera para entender mejor qué está ocurriendo con el clima del planeta. 

Allí funciona la estación Chacaltaya de la red de Vigilancia de la Atmósfera Global (GAW) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), donde se monitorean gases de efecto invernadero, aerosoles (partículas diminutas suspendidas en el aire), radiación y otros componentes de la atmósfera. En 2022 alcanzó la categoría de Estación Global, una distinción que la colocó entre las estaciones de referencia del mundo.

“Chacaltaya tiene la categoría de estación global, es la segunda estación global en toda Sudamérica y la única en Los Andes. Para Bolivia, esto representa un hito científico, porque significa que desde nuestro país estamos generando información atmosférica con estándares internacionales que ayuda a comprender el cambio climático, que hoy preocupa al mundo”, destacó el Dr. Marcos Andrade, director del Laboratorio de Física de la Atmósfera, dependiente de la Carrera de Física de la UMSA.

Su ubicación es una de sus grandes ventajas. Hasta Chacaltaya llegan masas de aire provenientes del océano Pacífico, del Atlántico, de la Amazonía y también de La Paz y El Alto. Analizar qué transportan permite estudiar tanto los efectos de la actividad humana como procesos atmosféricos de gran escala. Los datos generados allí son enviados a redes internacionales y pueden ser utilizados por la comunidad científica para comprender mejor la evolución de la atmósfera.

Chacaltaya hacia la ciencia global

Ahora, Chacaltaya se prepara para otro salto. Entre abril y mayo de este año, 14 científicos de Europa y Estados Unidos llegaron a Bolivia para evaluar sus capacidades con miras a una futura integración a ACTRIS, una infraestructura internacional de investigación que reúne estaciones y laboratorios especializados en estudiar aerosoles, nubes y gases presentes en la atmósfera. Su objetivo es generar datos comparables y de alta calidad para comprender mejor la contaminación del aire, el clima y los cambios que ocurren en la atmósfera. 

La incorporación permitiría cubrir un vacío importante de observaciones atmosféricas en el trópico del hemisferio sur y conectar aún más la ciencia producida desde Bolivia con algunas de las redes más exigentes del mundo, detalló Andrade.

Para el Dr. Martín Subieta, director del Instituto de Investigaciones Físicas de la UMSA, esta etapa confirma que Chacaltaya mantiene viva su vocación científica. A la histórica investigación de rayos cósmicos se sumó, con el paso de los años, el estudio de la atmósfera y el cambio climático, consolidando a la montaña como un espacio de referencia para nuevas áreas del conocimiento. 

La paradoja es poderosa. La montaña que perdió su glaciar se convirtió en un lugar desde donde Bolivia ayuda a vigilar la atmósfera del planeta. Desde allí se generan datos durante todo el año y se mantiene una observación continua que la propia OMM presenta como una ventana privilegiada hacia el aire de los Andes. Hoy, Chacaltaya ya no solo guarda las huellas del cambio climático, también ayuda al mundo a comprenderlo.

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