La Paz, 14 de septiembre de 2026 (DCOM-UMSA).- Chacaltaya fue escenario de investigaciones que ayudaron a cambiar la comprensión de la materia y llevaron el nombre de Bolivia a la ciencia mundial. Pero esa historia no terminó con los grandes descubrimientos del siglo pasado. A más de 5.200 metros de altura, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) continúa generando conocimiento y ahora comienza un nuevo desafío para que el valor científico desde esta montaña sea conocido, protegido y reconocido más allá de nuestras fronteras.
Durante una charla en La Paz Expone, realizada el sábado reciente, el director del Instituto de Investigaciones Físicas de la UMSA, Dr. Martín Subieta, recorrió el pasado, presente y futuro de Chacaltaya. Recordó que allí se obtuvieron evidencias fundamentales para confirmar la existencia del pión (partícula subatómica que mantiene unidos protones y neutrones dentro del núcleo), uno de los hitos que marcaron su historia y dieron paso a décadas de investigación y cooperación científica internacional.
Pero Chacaltaya no vive solamente de su pasado. Desde esta montaña hoy en día también se estudian fenómenos que afectan directamente al planeta. Una estación meteorológica que opera allí desde hace más de 30 años forma parte de una colaboración internacional y recientemente recibió una certificación de la Organización Meteorológica Mundial para integrarse a una red que monitorea parámetros que ayudan a comprender el cambio climático.
Para Subieta, esa historia no debería permanecer únicamente en publicaciones científicas. Los estudiantes bolivianos que aprenden sobre el átomo y su núcleo deberían saber que Chacaltaya contribuyó al conocimiento que hoy estudian en las aulas. Por ello, consideró necesario encontrar un espacio en la educación nacional para estos logros. “¿Tiene sentido que se estudie Física en el país? La respuesta es sí, porque tenemos una historia detrás”, sostuvo.
Ahora comienza otro capítulo. La UMSA busca acercar esa historia a la población y poner en valor un sitio que ya tuvo vínculos con la Unesco mediante proyectos y encuentros científicos internacionales realizados décadas atrás. Esta vez, Chacaltaya empieza un camino distinto, con la mirada puesta en que aquello que Bolivia aportó a la ciencia mundial pueda alcanzar también el reconocimiento que merece.














