Caballos que ayudan a sanar vuelven a recibir a niños, jóvenes y abuelos en la UMSA

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Caballos que ayudan a sanar vuelven a recibir a niños, jóvenes y abuelos en la UMSA
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La Paz, 1 de septiembre de 2026 (DCOM-UMSA).- Choco, Petiso, Capricho y Fiona son cuatro caballos con temperamentos muy diferentes, pero con la misma misión especial de acompañar a niños, jóvenes y adultos mayores que encuentran en ellos afecto, confianza, estímulo y una forma distinta de avanzar en sus procesos terapéuticos. El Centro de Equinoterapia de la UMSA volvió a funcionar y ya recibe nuevamente a la población.

Hay pequeños momentos que ayudan a entender lo que sucede allí. Algunos niños llegan con dificultades para hablar y, frente a ellos, tienen un ser vivo que los mira, se acerca y responde a su presencia. Choco incluso baja la cabeza cuando alguno se aproxima. Entonces comienza el intento por relacionarse con él y, a veces, una de las primeras palabras que buscan aprender es justamente su nombre: “Choco”.

“Como es un ser vivo tiene sus reacciones, te mira, se acerca a ti, te huele. Precisamente ese vínculo se convierte en parte del trabajo terapéutico”, explica Doris Cruz, coordinadora del Centro de Equinoterapia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, a tiempo de detallar que a ello se suma el movimiento rítmico y tridimensional del caballo al caminar, su calor corporal y actividades con palabras, juegos o música que el equipo incorpora de acuerdo con los objetivos planteados para cada persona.

El centro atiende a niños con autismo, TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), síndrome de Down, retraso del lenguaje, dificultades de aprendizaje o hipotonía muscular (bajo tono muscular que puede afectar el movimiento y la postura). También acompaña a adolescentes y jóvenes que atraviesan problemas de ansiedad, depresión, conducta o situaciones familiares complejas. 

Cada caso es diferente y, cuando se requiere, se conforma un equipo multidisciplinario con áreas como Psicología, Terapia Ocupacional y Fisioterapia para definir objetivos que también son comunicados a las mamás y papás.

Cuatro caballos, cuatro temperamentos

Y allí entra en juego la “personalidad” de los caballos. Choco, por ejemplo, tiene un paso lento, es paciente y está acostumbrado a trabajar entre música, pelotas y otros estímulos, características que permiten que acompañe principalmente a niños, incluidos pequeños con autismo. Petiso es todo lo contrario, joven y enérgico, trabaja especialmente con adolescentes con dificultades conductuales. Cuando se inquieta, ellos tienen que aprender a detenerlo y a manejar esa energía.

Capricho participa en intervenciones vinculadas con ansiedad, depresión, adicciones y dependencia. Fiona, de temperamento fuerte, acompaña principalmente a quienes ya han avanzado en su proceso terapéutico. Con ella, explica Cruz, la persona también debe aprender a regular su propio carácter para lograr que el animal responda.

Antes de cerrar sus puertas, el centro llegó a atender a unos 300 usuarios al mes. Ahora quiere volver a recibirlos y llegar a más familias. Para hacerlo, atravesó un proceso de evaluación y reorganización en el que cumplió requisitos financieros, jurídicos y de infraestructura, y elaboró un reglamento interno que incorpora protocolos de atención y de bienestar equino. Cruz destacó el respaldo de la rectora María Eugenia García, Ph.D., para que el proyecto pudiera cumplir estas condiciones y reabrir sus puertas.

Actualmente, las familias pueden acceder a Equinoterapia Especializada, con sesiones individuales de 45 minutos, y a Equinoterapia Grupal, con actividades preparadas según las características de cada grupo. También existe una Experiencia Vivencial Terapéutica para personas que no pueden montar. Allí, por ejemplo, los adultos mayores pueden simplemente acercarse, alimentar a los caballos, acariciarlos o cepillarlos y participar junto a ellos en actividades de arteterapia y danzaterapia.

El centro es además un espacio de aprendizaje para universitarios de distintas carreras, quienes participan mediante voluntariados, pasantías y modalidades de titulación. Los estudiantes reciben capacitación permanente y forman parte de un trabajo que Cruz resume en tres cuidados fundamentales: “respeto al usuario, al caballo y al equipo”.

Y ahora Choco, Petiso, Capricho y Fiona ya están nuevamente esperando visitas, con sesiones que tienen costos desde los Bs 25. El Centro de Equinoterapia está ubicado en el Campus Universitario, entre las calles 28 y 29 de Cota Cota. Para consultas y mayor información está habilitado el WhatsApp 70156378.

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